Un menage à trois, entre los artesanos, los cocineros y los diseñadores
Solenn Machefaux: “Nuestro deber es crear productos para el consumo”
–¿Por qué decidieron crear estas jornadas?
–Porque en Zaragoza hace falta una cultura del diseño. No nos quedamos atrás, porque hay muchos estudios, pero el público no está tan preparado como en otros países. Tratamos de acercar el diseño a la gente, y hacer ver que no es una cuestión de estética solamente, sino que responde a un proceso industrial riguroso, metido en muchos mercados.
–Cinco de cada diez veces que me alojo en un hotel nuevo, me acuerdo de los padres del diseñador. Especialmente en el cuarto de baño…
–Ja, ja. Con este tipo de encuentros procuramos enseñar los nuevos productos…
–¿Debe primar la estética sobre la utilidad?
–Quizás hablas de un diseñador que pretende hacer objetos escaparate. Nuestro deber es crear productos de consumo del día a día, no obras de arte. El reto es que se puedan integrar ambas opciones.
–Ayer cerraron las jornadas con una conferencia de Laura Polinoro, que trabaja en la empresa centenaria Alessi.
–Eso es; Alessi siempre ha creado productos muy eficaces, que funcionan, pero su espíritu es que contengan un valor poético también. La estética no se pone sobre la utilidad sino que debe complementarla.
–¿Qué es Diseño a bocados?
–Es una historia muy bonita: habla de un menage à trois, entre los artesanos, los cocineros y los diseñadores. Para presentar nuevos productos, tanto al público como a los cocineros, creamos unos platos como soporte para la comida. Esta historia se creó hace tres años y tiene casi demasiado éxito. viene mucha gente…
–¿Y tienen éxito las jornadas sobre diseño?
–En principio los estudiantes de diseño en la Escuela de Arte, por supuesto, profesionales. Invitamos a clientes que tienen que ver con el diseño para mostrarles nuestro trabajo y cómo son los productos que hay en las tiendas de Zaragoza.
–¿Ikea es la nueva iglesia del diseño?
–Para el consumidor es un paraíso, y para el diseñador, trabajar en Ikea tiene que ser muy buena escuela.
–Pero debe haber productor perfectos…
–Hay productos que tienen 50 años y que están en servicio. Siguen siendo útiles y adecuados, pero quizás es porque nadie se ha planteado cambiarlos, modificarlos… Todo se puede mejorar o en la estética o en el precio.
–¿Tiene usted propuestas personales?
–Tengo cuadernos llenos de bocetos, esperando que llegue un mecenas.
Fuente de la noticia: elperiodicodearagon.com